(...) claro que sí, hay que aprovechar cada momento, cada segundo que seguro te servirá cada instante para aprender.
Yo no te lo voy a negar, pero yo he aprendido a sonreír en todo momento. Recordar la inocencia de los niños es algo mágico y desgraciadamente cuando vamos creciendo nos vamos olvidando de esa inocencia...y de no mirar al mundo con una amplia sonrisa a veces.