jueves, 20 de junio de 2013

Lo que he pasado contigo



No logro recordar muy bien cómo te conocí pero vagando por mi memoria me he dado cuenta de que me acompañaste desde el instante en el que abrí la puerta del nuevo mundo. Lo curioso fue que no te asustaste al verme lanzar aquellos gritos tan salvajes.

Te considero mi amiga porque siempre has estado en el momento adecuado. Sí, es cierto que a veces me ha dado vergüenza que me vieran contigo y con tus amigas. Sin embargo, me suelen decir que en ocasiones es bueno que nos veamos, que mires en el interior de mis ojos.

Me has acompañado en momentos de alegría, de tristeza, de melancolía, de risa… En resumen, en todos esas ocasiones en las que tu amistad es necesaria. Pero lo que considero oportuno de nuestra relación es que mantenemos el contacto cuando lo necesitamos porque si estuvieras a mi lado todo el tiempo, sería agotador.

Tienes el don de hacer que la oscuridad se vaya por unos segundos o por mucho más tiempo. Logras que el dolor se disipe e incluso eres capaz de alimentar de alegría todo mi ser. Admito que muchas veces no he captado tu mensaje cuando me llamas tanto. Pero con el paso de los años hemos creado un lazo entre los dos muy fuerte. Ambos seguimos aprendiendo de cada contratiempo y de cada gozo. De eso se trata eso que llaman "vivir", ¿no crees?

Pero, ¿qué quieres que haga? Hay veces que las cadenas no me dejan mover mi cuerpo, y la oscuridad daña mi corazón, el único que puede verte. Te pido, por favor, que no te rindas cuando me veas perdido. Sigo necesitándote como el primer día que te conocí.

Al principio consideraba que tener amigas como tú no sería bueno, que ocultarte sería lo mejor, pero eres mi amiga, y si el destino quiere que nos veamos, no quiero interponerme en su decisión.

Y es que tu presencia lo es todo para mí. Tu tacto tan cálido y a la vez tan suave hace despertar cada poro de mi piel. Cuando acaricias lentamente mi rostro o cuando vienes corriendo al verme mal; son momentos que siempre quedan grabados en mi corazón. Sin embargo, la sensación que más adoro es cuando besas mi boca. Apenas tengo palabras para describir lo que siento en ese instante. Sé que tu piel cristalina la suelo sentir en los momentos de dolor, pero querría compartir más momentos de felicidad contigo.

De acuerdo, voy a dejar de ser tan pesado. Solo quería darte las gracias por acompañarme en los momentos tan duros que hemos pasado juntos y en los que seguro vendrán. Sé que hay muchísimas como tú y que simplemente haces tu trabajo pero quiero que sepas que eres mi lágrima favorita.

lunes, 17 de junio de 2013

Una pesadilla bajo la lluvia

Volvemos a estar muy lejos. Las voces aciagas del ayer retumban sin control. Recorres estas calles oscuras bañado por un manto fino de agua. Tus sentimientos son los que cortan el rápido devenir de unas gotas tan pesadas. Apenas logras observar más allá de tus pies. Recuerdas las palabras de aquel viejo sabio que decía que el Sol volvería a salir. ¿Cuántas veces has maldecido su nombre?

Tu inocencia ha seguido alimentando tu largo caminar mientras el resto ya ha llegado a un pequeño refugio. Paras en seco, tu cabeza ha dejado de hablarte y ya sabes hacia dónde correr. La tormenta amaina. La lluvia ha detenido su misión.