Buenos días viajero
Anoche te vi acostado en aquel acantilado perdido. Te encanta ver los aviones de papel que siguen volando por el cielo. Ten cuidado cuando quieras alcanzarlos a lomos de tu cometa desecha. Hace tiempo que tus alas fueron quemadas por acercarte tanto al Sol. Ícaro te avisó pero tus oídos solo escuchaban el devenir de naves voladoras errantes. Lo irónico de todo esto es que ahora preguntas a los dioses si el puerto sigue aun a la orilla del mar. Qué sonoras fueron las carcajadas del sabio Zeus. Qué iluso fuiste al encaminarte al monte más olímpico de todos para tan absurda pregunta.
Pero tu especial pasión es obcecarte con algo, siempre tratas de romper un muro con la cabeza de tu pobre Pegaso. Y montado en él fuiste al averno de Hades en busca de la razón de aquella carcajada de tu deidad. Los sabios te gritaban diciendo que el sufrimiento te ayudaría en la búsqueda, que era lo más necesario para ti. ¿De verdad eran sabios? Creo que no.
Pero allí fuiste con tu fiel amigo Pegaso que acariciaba el cielo con sus flamantes alas. La puerta de Hades tan imponente, como siempre, ante ti aunque el lugar exacto de la respuesta fuera desconocido...
PD: Lo olvidaba, querría saber qué haces ahí tan abajo en un lugar tan oscuro y mediocre. Allí no encontrarás tu respuesta. Creo que te llaman desde el exterior pero no sé quién es. Dice que le has estado llamando todos estos años y que viene de Roma.
Un saludo con vergüenza.
Tu corazón.
Págs: 46-49
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