Te miro en el espejo y no soy capaz de reconocerte. Tu mirada vacía me dice que te quieres ir, que volverías no sabes cuando. Tu boca cerrada muestra tu poco interés por este nuevo camino. Tus oídos no oyen tu voz, la voz de aliento, de ánimo. Tu nariz huele a podrido, como si tus pensamientos y emociones hubieran quedado atrapados en un apestoso pozo. Tus brazos apenas tienen la fuerza para sostener tu piel. Tus piernas han sido fijadas en el suelo como si de cemento se tratara y no eres capaz de dar un paso. Tu cerebro empieza a dejar de soñar y da rienda suelta a pensamientos sobre cómo vivir en esta oscura cueva. Tu corazón me ayuda a verte porque es lo único que ilumina esta cueva.
Y yo voy a ser el encargado de guiarte hasta fuera.
Y yo voy a ser el encargado de guiarte hasta fuera.
Yo llenaré tus ojos de flores. Yo te mostraré cuadros pintados por el Sol que te harán sonreír. Yo te cantaré canciones para despertar a tus oídos. Yo te llevaré al mar para que su aroma llame a tu olfato. Yo te cogeré la mano para devolver el poder a tus brazos. Yo te enseñaré a correr por anchos campos verdes para que tus piernas vuelvan a volar. Yo te mostraré el cielo estrellado para que tus sueños lleguen a las estrellas. Yo haré de tu corazón mi diario donde escribiré mis alegrías y mis sonrisas a tu lado.
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