martes, 2 de septiembre de 2014

Él viaja en tren I

Me despierto en la cama sin poder respirar, totalmente asustada por otro sueño más. Últimamente estoy teniendo unos sueños muy feos. En todos ellos pierdo a Lucas tras un accidente de tren al intentar salvarme. Enumerar las formas en las que lo he visto morir en sueños no me bastaría con mis dedos de las manos. Con mis propias manos quisiera agarrarle antes de verle cerrar los ojos para siempre en mis sueños. Mi respiración tiende a estabilizarse poco a poco.

Me quedo acostada en la cama. Al sentir que Lucas se ha marchado temprano, como siempre, aprovecho para ocupar toda la cama. Sé que aún quedan unos minutos para que suene el despertador así que aprovecho para pensar en qué decirle para que todo vuelva a ser como antes. Mira que es testarudo, le cuesta ver las cosas. Tengo que ser yo la que tire del carro siempre y una muestra fue que si no llega a ser por mi insistencia, Lucas no habría cumplido su sueño de ir por todo el mundo. Él tenía mucho miedo.

El mismo miedo que le hizo estar tanto tiempo sin llamarme durante los dos años que estuvimos sin vernos, habiéndole dado yo mi número de teléfono. No quiere que le saque el tema nunca más por lo que el muy idiota se quedará sin saber que yo era su mayor fan cuando estaba trabajando en Inglaterra. Compraba todos los periódicos en los que escribía, le escuchaba por la radio e incluso hubo alguna vez que lo pude ver por televisión entrevistando a un jugador. No me perdía una y conforme pasaba el tiempo, más me atraía él. Le veía disfrutar tanto con su sonrisa juguetona a través de la tele, que una amiga me convenció para que fuera a Inglaterra a verle.

Al bajar del avión en el aeropuerto de Oxford, tengo que reconocer que empecé a estar muy nerviosa. ¿Y si no me había llamado porque no le gustaba? ¿Y si lo primero que dijera al verme fuera que yo era una descerebrada? Pero mi amiga insistió para que fuera, aprovechando que ella vivía allí. Cuando terminaba algún partido en Londres, yo le esperaba en la puerta y cuando salía, le seguía. Con el paso de los días, empecé a pensar que él me evitaba. Yo no podía seguir así y necesitaba decirle lo que sentía.

Por eso me encontré con él en el tren yendo a Oxford. Era mi última oportunidad. O me quería o me iba, era simple y duro a la vez. Pero el estúpido...mi estúpido, no había leído el papel que le entregué. Decidí esperarle sentada en el banco de la estación, como hice la última vez,  pensando que esa vez si leería la nota, pero él no vino. Me enfadé tanto que no quise volver a hablar con él. Apagué el móvil.

Mi hermano fue mi único refugio cuando regresé a Murcia. Me animó todos los días e hizo que sonriera porque siempre me decía que alguien me encontraría algún día y que mientras tanto fuera feliz por vivir. No fue fácil, en estas condiciones siempre es sencillo hablar, pero hacerlo es otra cosa. "Alguien vendrá" decía y a mí sólo me venía Lucas a la cabeza. Y vino. Vino de casualidad, si, pero vino. Mi hermano y yo fuimos a visitar a mi abuela a Cieza y al volver, no me podía creer lo que estaba viendo. Él en el mismo tren que yo. Mi hermano me estuvo animando, me hacía reír durante el viaje, pero yo decidí dormir hasta llegar a nuestra estación. Cuando llegamos, fue mi hermano el que me dijo que no intentara quedarme sentada en el banco esperando a Lucas, que sería una perdida de tiempo. Le dije que se fuera, que me dejara sola porque tenía un presentimiento. Acerté.

No exageraría si dijera que aquel día fue el más feliz de mi vida. Me atraía tanto su personalidad, su mirada penetrante, sus labios. Era perfecto. No quería que ese día acabara...

Suena el despertador y hoy es nuestro aniversario. Cinco añitos ya.

Al quedarme sentada sobre el borde de la cama mirando a la nada, me viene un flash a la mente. ¿Lucas me despertó anoche? No lo recuerdo bien, pero siento un pequeño calor en mi frente. Quizá fuera real.

Miro a mi mesilla y apago el despertador. ¿Una nota?

Hola cariño
                                
Sé que hoy no tienes que nada que hacer, pero quisiera que cogieras estos cinco euros y  montarás en el primer tren de la mañana. Te estaré esperando.

                                                                                                                         Te quiero                                                                                                                        Un beso 
                                                                                                  
Este idiota siempre sabe hacerme sonreír aún sabiendo la que me lío anoche. Estoy totalmente sonrojada y nerviosa. El loco de mi novio es capaz de cualquier cosa, pero más feliz no puedo estar. Cojo nuestros cinco euros y salgo de la habitación a vestirme. Y digo "nuestros" porque ese billete me lo deja cada mañana en mi mesilla para que pague el billete del tren y con él me deja una nota con un "Te quiero", pero hoy se ha superado. Lo que él no sabe es que yo siempre le meto el billete en su cartera y es el mismo desde hace cinco años...

Decido ponerme mi camisa naranja favorita, mis vaqueros azules y mis zapatillas blancas como el primer día que nos conocimos. Cojo mi bolso y me meto el móvil en el bolsillo. Lucas me ha contagiado la pasión por la música y siempre voy con los auriculares de aquí para allá, así podré olvidarme de la discusión de ayer. Estoy segura de que Lucas también la ha olvidado. Entiendo que le preocupa lo que pueda hacer Fernando, pero sé que él confía en mí.

A pesar de que el pueblo murciano en el que vivimos ahora es muy pequeño, las calles están repletas de personas y creo que la gente me mira raro. Será porque llevo una sonrisa que no me cabe en la cara. Casi lloro de la emoción cada vez que recuerdo la nota, y la música me llena de tanta emoción que hace mover mis piernas solas. ¿Qué será lo que tiene preparado para mí? No puedo esperar...

Llego a la estación y lo primero que veo son furgonetas de televisiones autonómicas y nacionales. ¿Qué habrá pasado?

Sigo caminando y llego hasta el andén. En él hay un grupo de periodistas preguntando a alguien, pero no es Lucas.

-¿Has visto cómo ocurrió? -pregunta uno de los periodistas a un hombre entrado en la vejez.

-Por lo que se oye en el pueblo, dicen que un jovenzuelo ha muerto al ser atropellado por un tren sobre las seis de la mañana -dice un hombre que se nota que es de este pueblo de toda la vida-. Hay quien dice que se cayó en la vía cuando corría.

¡Un momento!

No, no puede ser cierto...

-¿Pero cómo es posible que pasará un tren a esa hora cuando el primero tenía previsto que llegara a las 6:30? -pregunta otro periodista.

-Un primo hermano mío me ha dicho esta mañana que algunos trenes tuvieron que ser llevados a la estación para guardarlos de la lluvia.

¡Qué no, qué no! Lucas está bien, lo sé.

-Aún estamos a la espera de las declaraciones de la policía, les mantendremos informados -finaliza un periodista.

Voy a llamarle.

-El móvil al que llama está apagado o fuera de cobertura en este momento.

Tranquila Leire, seguro que está al llegar.

Viene el primer tren de la mañana. Vagón número tres se detiene delante mía y en él un graffiti grandísimo pintado.

¿Quieres casarte conmigo?

Por favor, Lucas. Dime que lo has pintado tú y que aparecerás al lado mío. Por favor.

Miro alrededor, pero Lucas no aparece. Miro por las ventanas del tren, en la fila número seis, nuestra fila...No, no está. Esto tiene que tener una explicación lógica, pero mis pulmones no piensan  lo mismo. Me vuelve a costar respirar y mis ojos empiezan a humedecerse. Lloro desconsolada.

Por favor, Lucas. Ven, por favor.

-El teléfono al que llama está apagado o fuera de cobertura en este momento.

-El teléfono al que llama está apagado o fuera de cobertura en este momento.

-El teléfono al que llama está apagado o fuera de cobertura en este momento.

-El teléfono al que llama está apagado o fuera de cobertura en este momento.

......





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