Me voy acercando a ella lentamente mientras los pasajeros del tren pasan a mi lado. La cara de Leire casi ni se inmuta, ¿me estaba esperando?
-¿Cuánto tiempo, verdad? -pregunto con una sonrisa nerviosa. Estoy temblando totalmente.
-Si, han pasado casi dos años.
Al final llego ante Leire resguardada por la marquesina enorme que hay sobre el banco. Me quedo de pie porque aún no tengo la confianza suficiente como para sentarme junto a ella.
-Parece que te has echado novio -me sale una sonrisa falsa.
-No, él no es mi novio, es mi hermano.
"Hermano". Nunca una palabra me había hecho tan feliz en mi vida. ¡Es su hermano! La alegría que estoy sintiendo en mi interior me llena de tanta energía que hace que todos mis temblores desaparezcan.
-¿Qué haces aquí entonces?
-Te estaba esperando, Lucas -me dice muy seria e inclinando su cuerpo hacia mí-. Se podría decir que llevo esperándote aquí dos años.
Me equivocaba, esto si que me lleva al séptimo cielo. No sé que decir, llevo esperando mucho tiempo este momento y no quiero fastidiarlo bajo ningún concepto.
-¿Dos años? -pregunto sorprendido-. ¿Cómo es posible?
-¿Tienes aún el papel que te di cuando nos vimos por primera vez?
Asiento con la cabeza. Como para no tenerlo, lo tengo guardado a buen recaudo en un pequeño bolsillo de mi cartera.
-Aquí está -se lo voy a entregar, pero me detiene con la mano.
-Nunca lo leíste, ¿verdad?
Si que lo leí, te llamé varias veces -digo desconcertado.
-No, Lucas, no me refiero al número de teléfono -me dice antes casi de que yo acabase de responder- Dale la vuelta al papel.
Te espero en el primer banco que veas en el andén.
Leire
-Por eso me dijiste que mirara el papel aquel día, ¿verdad?
-Así es, Lucas -me dice asintiendo con la cabeza.
Me llevo mi mano derecha a la boca y mis ojos empiezan a humedecerse en el mismo momento que niego con la cabeza por mi incredulidad. No puede ser que esto esté pasando realmente, seguro que ahora suena el despertador y me despierto como otras tantas veces.
Pero no, esto es muy real, tanto como las lágrimas de emoción que veo caer por la cara de Leire.
-Entonces, ¿hemos perdido dos años de vida? -pregunto aguantando toda la emoción que siento.
-Algo así, si -contesta emocionada.
Ya me atrevo a pensar que los dos sentimos lo mismo a pesar de que no nos conocemos el uno al otro muy a fondo. Hemos perdido toda la posibilidad de conocernos durante los dos últimos años, todo por mi culpa.
-Tengo una idea -digo rápidamente mientras me siento en el banco. Ella me mira anonadada con los ojos brillando. Jamás me ha mirado así alguien antes-. ¿Edad?
-¿Cómo? -me pregunta extrañada.
-Hemos perdido dos años para conocernos -le digo un poco más calmado-, ¿por qué no nos preguntamos lo que no pudimos?
Me muestra la mejor sonrisa y asiente con la cabeza. Ha dejado de llorar.
-26, ¿y tú?
-Yo 27. Te toca a ti preguntar.
Leire se pone a pensar detenidamente...
-¿Cual es tu película favorita?
-Esa es una pregunta muy difícil, pero me atrevería a decir El padrino, me encantan las películas de mafiosos -contesto tranquilamente-. ¿Cuál es la tuya?
-La mía es...No vale reírse eh -me dice sonrojada-, la mía es Desayuno con diamantes de Audrey Hepburn.
-No conozco esa película -digo algo cortado-, ¿debo verla?
-¿Cómo que no la has visto? -me dice dándome un pequeño manotazo en mi brazo-. ¡Debes verla!
Empiezo a reír. La situación coge ya un tono más distendido. Parece que hayamos hablado toda la vida y ella me hace sentir como si no hubiera nada a nuestro alrededor, el tiempo pasa volando.
-De acuerdo, la veré. Ahora me toca preguntarte a ti. La pregunta que tengo en mente no valdría porque yo te dije a qué me dedico, pero tú no.
-Es verdad, yo no te dije nada. Cuando nos vimos por primera vez estaba trabajando en una tienda de alimentación de mi familia, pero en realidad soy escritora y por eso viajo tanto. Para escribir necesito mucha información de los lugares, por eso voy de tren en tren.
-¡Qué buen trabajo, ver tantos lugares y escribir algo que te gusta!
-Si, no está mal, pero da poco trabajo...
-Espero que algún día me dejas leerte -digo con curiosidad-. Bueno, pregúntame algo ahora.
-Déjame que piense...
-Ya que necesitas tiempo, pásame el turno de pregunta-digo decidido, es el momento.
-Vale.
-¿Quieres salir conmigo?
Me mira sonrojada, sonriendo y con los ojos bien abiertos, brillando.
-Si, por favor.
Me levanto y le ofrezco la mano para que me acompañe. Estoy empezando a temblar de nuevom pero esta vez no es por miedo. Me coge de la mano, su piel es suave, muy suave. Ha sido tocarla y desaparecer cualquier temblor. La miro y ella se aparta los cabellos de la cara y me sonríe.
Estoy feliz, por fin.
De repente, un chico joven se choca con nosotros. Venía corriendo y al chocar, se le caen unos botes de sprays para hacer graffitis. Él sigue corriendo y seguidamente, vemos pasar a la policía tras él, pero eso no nos importaba a Leire y a mí, nosotros teníamos una cita.
Continuará...