domingo, 6 de enero de 2013

Carta a un buscador del cielo

¿Qué nos hace vivir? ¿Qué nos hace seguir sin ningún tipo de miedo? Quizá una de las respuestas sea la búsqueda de esa sonrisa que querrías ver al amanecer. Esa sonrisa inocente que te hace ser la persona más vulnerable y feliz del mundo. Tener miedo, estar sumido en una gran oscuridad; son razones que no existen junto a esa sonrisa. Sin olvidar que existen rayos brillantes en forma de ojos que van ofreciendo tu camino del mañana a tu alma y a tu ser.

Son pequeños tesoros que envuelven su cuerpo. Tesoros que no compartirías porque tan solo tú eres capaz de ver esa belleza, esa magia. Aunque no seas una persona que se guie por lo material, seguro que esos tesoros desearías conseguir. ¿Quién quiere dinero, si con esa sonrisa eres feliz? ¿Para que quieres más poder, si sus ojos te vencerán? ¿Para qué ser egoísta, si por ella irías hasta el mismísimo fin del mundo? Es curioso, el camino más complicado para ti es el más fácil para el resto. Pero mantener creciendo tu árbol de tesoros, de felicidad, sería la labor que harías con mayor encanto del mundo. Ay, ansiado trabajo, ¿verdad?.

Y es extraño que ofrezcas hacer esa labor dada la situación del mundo. Decir que harías uno de los trabajos más complicados por tan solo una simple sonrisa, es curioso, ¿no crees? Supongo que tendrás muchas ganas de apartar la oscuridad de tu vida.

Más curioso es ver que en realidad tienes muchas cosas que mucha gente ya quisiera tener. Una familia que te quiere y unos amigos increíbles que a veces me pregunto cómo has sido capaz de encontrar a personas tan grandes e importantes para ti.

Pero está claro, estás exhausto. Ansías demasiado esos temblores por culpa de su mirada, su voz, su sonrisa. Quizás te llamen masoca, quizás te llamen iluso por estar en constante travesía pero, a pesar de todo, sé perfectamente que estás preso dentro de una burbuja de jabón cuyo aroma es su voz.

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