El cuento anterior fue
fruto de la inspiración que me transmitió la genial obra de
Emigrantes de Shaun Tan. En mi cuento quería transmitir el gran
esfuerzo que hay que realizar para levantarse tras un golpe.
Alberto muestra en esta
historia el esfuerzo que debe realizar para poder llevar adelante su
vida dejando momentáneamente a su familia lejos. Es un momento en el
que es fácil rendirse, donde todo se ve negro al no salir las cosas
como de verdad se quiere. Parece que el mundo esté perdido pero no
es así. Son pequeños baches en la vida donde nosotros podemos
aprender y mejorarnos a nosotros mismos sin perder el norte. Quizás
cuando tratamos de levantarnos volvemos a caer golpeados una y otra
vez. Pero, ¿qué sería de nosotros si la primera vez que nos
atrevemos a caminar cuando somos aun bebés y caemos, no nos
hubiéramos levantado de nuevo? ¿Y si hubiéramos preferido seguir
nuestras vidas en el suelo?
Los bebés y los niños
son más listos que nosotros. Vale, es posible que no sea cierto pero
permitirme dar cierto dote de inteligencia a ellos que son capaces de
levantarse una y otra vez cuando caen, a ellos que brillan en el día
a día siendo capaces de estar sonriendo aunque minutos antes
estuvieran llorando porque habían perdido su muñeco favorito. Está
claro que de pequeños no tenemos las mismas preocupaciones pero
admiro cómo los niños son capaces de perseguir sus sueños.
Alberto, ya de adulto,
transita trabajando en un lugar nuevo y le cuesta levantar la cabeza
pero todos tenemos una razón por la que levantarnos por la mañana y
él tiene a su familia. Quizá su deseo no llegará pronto pero sabe
que llegará porque así lo desea. Fe y esperanza. Son dos motores
que nos hacen impulsarnos cuando el primer rayo de sol aparece en la
mañana. También se encuentran en nuestro interior dirigiendo
nuestro camino hacia la luz cuando la oscuridad acecha.
Quizás no todos los días
sean soleados pero hasta la luna se resiste a ser ocultada por la
oscuridad. La luna nos envía con su forma el mensaje de que debemos
sonreír a pesar de la llegada de la oscuridad. Aunque muchas veces
ese mensaje viene cifrado y debemos verlo inclinando nuestra mirada
antes de que la traviesa negrura se enteré y la oculte.
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